viernes, 30 de marzo de 2007

*Creativity*


3. Creatividad    

  La creatividad es la cualidad que pones en la actividad que estás haciendo. Es una actitud, un enfoque interior: cómo ves las cosas... No todo el mundo puede ser un pintor, tampoco hay necesidad. Si todo el mundo se convirtiera en pintor, el mundo sería muy feo; sería difícil vivir. No todo el mundo puede ser un bailarín; tampoco hay necesidad. Sin embargo todo el mundo puede ser creativo. 
   Hagas lo que hagas, si lo haces gozosamente, si lo haces amorosamente, si el acto de hacerlo no es puramente económico, entonces es creativo. Si, debido a eso algo crece en tu interior, si te produce crecimiento, es espiritual, es creativo es divino. Te vuelves más divino a medida que te vuelves más creativo.

   Todas las religiones del mundo han dicho que Dios es el creador. No sé si él es el creador o no; sin embargo sé una cosa: cuando más creativo te vuelvas, más divino te volverás. Cuando tu creatividad llega a un clímax, cuando toda tu vida se vuelve creativa, vives en Dios. Así que, él debe ser el creador, porque la gente que ha sido creativa ha estado muy cerca de él. Ama lo que hagas. ¡Sé meditativo mientras lo haces, sea lo que sea!


Osho A Sudden Clash Of Thunder Chapter 4

Comentario:

   Desde la alquimia del fuego y el agua, en la parte baja hasta la divina luz que entra desde arriba, la figura de esta carta está literalmente "poseída" por la fuerza creativa. Realmente, la experiencia de la creatividad es una entrada hacia lo misterioso. Técnica, experiencia y conocimiento simplemente son herramientas; la clave está en abandonarse a la energía que alimenta el nacimiento de todas las cosas. Esta energía no tiene forma ni estructura y aún así todas las formas y estructuras surgen de ella. 

   No importa qué aspecto particular tome tu creatividad; puede consistir en pintar o cantar, en hacer un jardín o preparar una comida. El verdadero asunto consiste en estar abierto a lo que quiere ser expresado a través de ti. Recuerda que no poseemos nuestras creaciones; no nos pertenecen. La verdadera creatividad surge de la unión con lo divino con lo místico y lo desconocido. Entonces son ambas cosas un gozo para el creador y una bendición para los demás.



*Zen Tarot* (www.osho.com)


P.O.I.



jueves, 22 de marzo de 2007

*Sex*

55. Sexo
El círculo de Mahamudra

   El sexo contiene grandes secretos y el primero de ellos es —si meditas lo verás— que la alegría se produce porque el sexo desaparece. Y cuando estás en ese momento de alegría, el tiempo también desaparece —si meditas sobre ello—, la mente también desaparece. Y estas son las cualidades de la meditación. Mi propia observación es que el primer vislumbre de la meditación en el mundo debe haber ocurrido a través del sexo; no hay otro modo. La meditación debe haber entrado en la vida a través del sexo, porque es el fenómeno más meditativo... si lo entiendes, si entras profundamente en él, si no lo usas como una droga. Entonces, poco a poco, a medida que crece la comprensión, que disminuye el anhelo, llega un día de libertad en el que el sexo ya no te persigue. Entonces uno está tranquilo, silencioso, es totalmente él mismo. La necesidad del otro ha desaparecido. Uno puede seguir haciendo el amor si así lo elige, pero no lo necesita. Entonces será una forma de compartir.

   Cuando dos amantes están un profundo orgasmo sexual, se funden mutuamente; entonces la mujer ya no es la mujer, el hombre ya no es el hombre. Son como el círculo de yin y yang, contactando uno con otro, encontrándose en el otro, fundiéndose, sus identidades quedan olvidadas. Por eso el amor es tan hermoso. Este estado se llama mudra; este estado de profundo orgasmo se llama mudra. Y el estado final de orgasmo con la totalidad se llama Mahamudra, el gran orgasmo.

   Orgasmo es un estado en el que dejas de sentir tu cuerpo como materia; vibra como energía, electricidad. Vibra tan profundamente, desde la base misma, que olvidas completamente que es algo material. Se convierte en un fenómeno eléctrico, y es un fenómeno eléctrico. Ahora los físicos dicen que no hay materia, que la materia sólo es apariencia; en el fondo, lo que existe es electricidad, no materia. En el orgasmo, llegas a esa capa más profunda de tu cuerpo donde la materia deja de existir, sólo hay olas de energía; te conviertes en energía danzante, vibrante. Ya no sientes los límites, son pulsantes, ya no son sustanciales. Y tu amada también pulsa.

   Y poco a poco, si las dos personas se aman y se rinden una a la otra, se rinden a ese momento de pulsación, de vibración, de ser energía, y no tienen miedo... Porque cuando tu cuerpo pierde los límites es como la muerte, el cuerpo se convierte en algo vaporoso, el cuerpo evapora la sustancialidad y sólo queda la energía, un ritmo sutil, pero tú te sientes como si no fueras. Uno sólo puede entrar en ello con profundo amor.

   El amor es como la muerte: mueres en lo relativo a tu imagen, mueres al pensamiento de que eres un cuerpo; mueres como cuerpo y evolucionas como energía, energía vital. Y cuando los esposos, o los amantes o compañeros, comienzan a vibrar siguiendo un ritmo, los latidos de sus corazones y sus cuerpos se juntan, se produce una armonía: entonces ocurre el orgasmo y dejan de ser dos. Este es el símbolo del yin y del yang: el yin entra en el yang, el yang entra en el yin; el hombre entra en la mujer, la mujer entra en el hombre. Ahora son un círculo y vibran al mismo tiempo, pulsan juntos. Sus corazones ya no están separados, sus latidos ya no están separados; se han convertido en una melodía, en una armonía.

   Es la mejor música posible; todas las demás músicas sólo son nimiedades, sombras, comparadas con ésta. Esta vibración de dos como uno es el orgasmo. Cuando esto mismo ocurre, no con otra persona, sino con toda la existencia, entonces es Mahamudra, entonces es el gran orgasmo.


Zen Tarot de la Transformación (www.osho.com)

P.O.I.



lunes, 19 de marzo de 2007

*Prayer*


23. Plegaria
El amor y la ley de Moisés

   Permite que tus gestos sean vivos, espontáneos. Deja que sea tu conciencia la que decida sobre tu estilo de vida, tu pauta de vida. No permitas que nadie más lo decida. Eso es un pecado, permitir que lo decidan otros. ¿Por qué es un pecado?, porque nunca estarás en ello. Será algo superficial, será algo hipócrita. No preguntes a nadie cómo has de orar. Deja que el momento decida, deja que ese momento sea decisivo y la verdad del momento será tu oración. Y una vez que decidas que la verdad del momento te posea, empezarás a crecer y conocerás la tremenda belleza de la oración. Has entrado en el camino.

Una historia famosa sobre Moisés:
Iba paseando por el bosque y vio a un hombre rezar. El hombre estaba diciendo unas cosas tan absurdas que Moisés tuvo que pararse. Lo que el hombre decía era profano, sacrílego. Decía:

«Dios, a veces te debes sentir muy solo; yo puedo venir y estar a tu lado como una sombra. ¿Por qué sentirte solo si yo te hago compañía? Y además no soy un inútil: te daré un buen baño y te quitaré las pulgas del pelo y del cuerpo...»

¡¿Pulgas?! Moisés no podía creérselo: ¿Qué está diciendo este hombre?


«Y cocinaré para ti; mis guisos gustan a todo el mundo. Y te haré la cama y te lavaré la ropa. Cuando estés enfermo te cuidaré. Seré tu madre, tu esposa, un sirviente, un esclavo; puedo ser todo tipo de cosas. Basta con que me des una señal para que sepa que puedo venir...»

Moisés le hizo detenerse y dijo:
—¿Qué haces? ¿A quién hablas? ¿Pulgas en el pelo de Dios? ¿Que Él necesita un baño? ¡Basta de tonterías! Esto no es oración. Dios se sentirá ofendido por ti.

El hombre cayó a los pies de Moisés y dijo:
—Lo siento. Soy un hombre iletrado e ignorante. No sé rezar. ¡Por favor, enséñame!

Así, Moisés le enseñó el modo correcto de rezar y se sentía muy feliz porque había puesto a un hombre en el camino justo.
Feliz y con el ego un poco hinchado, Moisés se alejó. Y cuando estaba solo en el bosque, oyó una voz de trueno procedente del cielo que le decía:

«Moisés, te he enviado al mundo para que acerques a la gente a mí, para que hagas de puente, no para que alejes de mí a mis amantes. Y eso es exactamente lo que has hecho. Ese hombre era uno de los más cercanos. Vuelve y pídele perdón. ¡Retira tu plegaria! Has destruido toda la belleza de su diálogo. Él es sincero, es amoroso. Su amor es verdadero. Lo que decía, lo decía desde el corazón, no era un ritual. Ahora bien, lo que tú le has dado sólo es un ritual. Lo repetirá, pero sólo estará en sus labios; no será algo que salga de su ser».


Zen de la Transformación (www.osho.com)


P.O.I.


domingo, 4 de marzo de 2007

*Recognition*

11. Reconocimiento 
El maestro, el jardinero y el invitado


El anhelo de la mente es ser extraordinaria. El ego tiene hambre y sed de reconocimiento. Algunos alcanzan ese sueño a través de las riquezas, otros a través del poder, de la política; otros realizan el sueño por medio de milagros, de juego malabares, pero el sueño permanece: «No puede soportar no ser nadie». Y eso es un milagro; cuando aceptas que no eres nadie, cuando eres tan ordinario como todo lo que te rodea, cuando no pides reconocimiento, cuando puedes existir como si no existieras. El milagro es estar ausente.

Esta historia es preciosa, una de las más hermosas anécdotas zen, y Bankei es un Maestro genial. Pero Bankei era un hombre ordinario.

   En una ocasión Bankei estaba trabajando en su jardín. Llegó un buscador, un hombre que buscaba un Maestro, y preguntó a Bankei: —Jardinero, ¿dónde está el maestro?

Bankei se rió y dijo: —Espera. Atraviesa esa puerta y dentro encontrarás al Maestro.

El hombre dio la vuelta y entró. Vio a Bankei sentado en un trono, era el mismo hombre que había visto fuera, el jardinero. El buscador preguntó: —¿Estás tomándome el pelo? Baja de ese trono. Lo que haces es sacrílego, ¿es que no tienes respeto por tu Maestro?

Bankei bajó, se sentó en el suelo y dijo: —Bueno, ahora lo tienes difícil. No vas a encontrar a ningún maestro por aquí... porque yo soy el Maestro.

Al hombre le resultaba difícil ver que un gran Maestro pudiera trabajar en el jardín, que pudiera ser ordinario. Se fue. No pudo creer que aquel hombre fuera el Maestro; perdió su oportunidad.

   Todo el mundo teme no ser nadie. Sólo unas cuantas personas curiosas y extraordinarias no tienen miedo de no ser nadie, como Gautama Buda o Bankei. Un nadie no es fenómeno ordinario; es una de las mayores experiencias de la vida: eres y al mismo tiempo no eres. Eres pura existencia sin nombre, sin dirección, sin límites... ni pecador ni santo, ni inferior ni superior, sólo silencio.

   La gente tiene miedo porque su personalidad desaparece ante una persona así; su nombre, su fama, su respetabilidad, todo desaparece; de ahí viene el miedo. Pero la muerte se va a llevar todas esas cosas de cualquier modo. Los sabios permiten que todo eso caiga por sí mismo. Entonces a la muerte no le queda nada que llevarse. El miedo desaparece porque la muerte no puede venir a ti; no tienes nada para ella. La muerte no puede matar a quien no es nadie. 

   Cuando sientes que no eres nadie, te vuelves inmortal. El nirvana es esa experiencia de la nada, el silencio absoluto sin alteraciones, sin ego, sin personalidad, sin hipocresía; sólo silencio... y los insectos cantando por la noche. 

   De algún modo estás aquí, y, sin embargo, no eres. 

   Estás aquí por tu vieja asociación con el cuerpo, pero si miras dentro no eres. Y esa comprensión, donde hay puro silencio y puro ser, es tu realidad, que la muerte no puede destruir. Ésta es tu eternidad, es tu inmortalidad.

   No hay nada que temer. No hay nada que perder. Si piensas que vas a perder algo —tu nombre, tu respetabilidad, tu fama— has de saber que no valen nada. Son juguetes infantiles, no son aptos para personas maduras. Y ya es hora de que madures, de que simplemente seas.

   Tú 'ser alguien' es muy pequeño. Cuanto más eres alguien, más pequeño eres; cuanto dejas de ser alguien, más grande eres. Sé absolutamente nadie y serás uno con la existencia misma.


*Zen Tarot de la Transformación* (www.osho.com)


P.O.I.


jueves, 1 de marzo de 2007

*Un Secreto*


Alguien me dijo:

Bajá a la Tierra y creá tu propio sueño.
Podés vivir tus propias experiencias,
bajo tus propias reglas.
Andá y cuando vuelvas contame lo aprendido.

Hacé lo que quieras; creá lo que quieras;
Viví tus propios sueños; hacélos realidad.
Materializate y aprendé de esa escuela
Para volver y entender tu inmortalidad.

Todo lo que se deba comprender
Surgirá de las lecciones que allí aprendas.
Necesitás pasar por todo eso.

Tenés millones de oportunidades de hacer y deshacer;
De armar y arrepentirte y volver a empezar;
De amar y ser amada;
De encontrar tus propias alas.

Y cuando vuelvas,
después de haber jugado en todas esas vidas;
Después de haberte vestido con todos esos personajes
Me deleitarás con tus aventuras.
Y nos reiremos tanto de esas locuras,
De las ironías, de los miedos.
Conversaremos acerca de los obstáculos,
De los procesos y los resultados.

Todo será tan efímero y tan gracioso.
Tal vez lo extrañes mínimamente
Porque a esa escuela ya no se vuelve;
Lo cual es bueno,
Me has encontrado.

Liz ;)


P.O.I.


*Más Allá De Todo*

Hoy deseo compartir con todos un artículo de nuestro gran amigo Osho jajaja ¡Qué lo disfruten! :)


"¿Es posible celebrar la tristeza?"

   No te identifiques con la tristeza. Transfórmate en su testigo y disfruta del momento de tristeza, porque la tristeza tiene su propia belleza. Nunca te has fijado en ello. Te identificas tanto, que nunca penetras en la belleza de un momento triste. Si te fijas, te sorprenderás de los tesoros que te has estado perdiendo. Fíjate: cuando eres feliz nunca eres tan profundo como cuando estás triste. La tristeza tiene profundidad; la felicidad tiene algo de superficial. Observa a la gente feliz.

   Los que pretenden ser felices—los playboys y playgirls que encontrarás en los clubs, en los hoteles, en los teatros—siempre están sonriendo y burbujean felicidad. Los encontrarás insípidos, superficiales. No tienen ninguna profundidad. La felicidad es como las olas, solamente superficial; vives una vida trivial. Pero la tristeza tiene algo de profundo. Cuando estás triste no es como las olas en la superficie, es como la profundidad misma del Océano Pacífico; millas y millas.

   Sumérgete en su profundidad, obsérvala. La felicidad es ruidosa; la tristeza tiene un cierto silencio. La felicidad puede ser como el día, la tristeza es como la noche. La felicidad puede ser como la luz, la tristeza es como la oscuridad. La luz va y viene; la oscuridad permanece, es eterna. La luz se presenta a veces; la oscuridad está siempre ahí. Si penetras en la tristeza sentirás todas estas cosas. De pronto te darás cuenta que la tristeza está ahí como un objeto, tú la estás observando, eres testigo de ella, y repentinamente empiezas a sentirte feliz. ¡ Qué bella es la tristeza!

   Una flor de la oscuridad, una flor de eterna profundidad. Como un abismo sin fondo, tan silenciosa, tan musical; no hay ruido en absoluto, ninguna perturbación. Uno puede ir cayendo en ella incesantemente y uno puede salir de ella absolutamente rejuvenecido. Es un descanso.




   Depende de la actitud. Cuando te entristeces piensas que te ha sucedido algo malo. El que algo malo te ha ocurrido es sólo una interpretación y entonces tratas de escapar. Nunca meditas sobre ello. Luego quieres ir a ver a alguien; a una fiesta, al club, o enciendes la televisión o la radio, o empiezas a leer el periódico; haces algo para poder olvidar. Esta— que la tristeza es algo malo—es una actitud errónea que te ha sido transmitida: No hay nada malo en ella. Es otro polo de la vida.

   La felicidad es un polo, la tristeza es el otro. La dicha suprema es un polo, la infelicidad es el otro. La vida es ambos. Una vida de pura dicha tendrá extensión, pero no tendrá profundidad. Una vida de pura tristeza tendrá profundidad, pero no tendrá extensión. Una vida de ambas, tristeza y felicidad, es multidimensional; se mueve en todas las direcciones conjuntamente. Fíjate en la estatua de Buda o, a veces, mira mis ojos y encontrarás ambas; encontrarás una felicidad que contiene también tristeza, una paz y también una tristeza. Porque esa tristeza le da profundidad. Observa la estatua de Buda: dichoso, sin embargo triste. La propia palabra "triste" te da connotaciones equivocadas de que algo está mal. Esa es tú interpretación.

   Para mí, la vida es buena en su totalidad . Y cuando entiendes la vida en su totalidad, sólo entonces puedes celebrarla; de otro modo no. Celebración significa: cualquier cosa que suceda no importa, la celebraré. La celebración no está condicionada a ciertas cosas: "Cuando sea feliz lo celebraré" o "Cuando esté triste no lo celebraré". La celebración es incondicional; celebro la vida. Si trae infelicidad, bien, lo celebro. Si trae felicidad, bien, lo celebro. La celebración es mi actitud, independientemente de lo que la vida traiga.

   Pero cada vez que utilizo las palabras, surge un problema. Esas palabras tienen connotaciones en tu mente. Cuando digo "celebra", tú piensas que uno tiene que estar feliz. ¿Cómo puede uno celebrar cuando está triste? No estoy diciendo que uno tenga que estar feliz para celebrar. La celebración es gratitud por cualquier cosa que la vida te dé, cualquier cosa que Dios te dé. Celebración es una gratitud, es estar lleno de agradecimiento. Os lo he contado y os lo contaré otra vez...


   Un místico sufí, muy pobre, marginado, hambriento y cansado de viajar llegó a un pueblo por la noche y nadie le aceptó. Era un pueblo de gente muy ortodoxa y cuando hay musulmanes ortodoxos es muy difícil persuadirles. Ni siquiera querían alojarlo en el pueblo. La noche era fría y estaba hambriento, agotado, temblando, sin suficiente ropa. Estaba sentado en las afueras del pueblo, bajo un árbol. Sus discípulos estaban sentados allí muy deprimidos, muy tristes e incluso enojados.
     Y entonces empezó a rezar diciendo a Dios: "¡Eres maravilloso! Siempre me das todo lo que necesito". Esto fue demasiado. Un discípulo le dijo: "Espera, ahora estás yendo demasiado lejos, especialmente esta noche. Estas palabras son falsas. Estamos hambrientos, cansados, sin abrigo y nos espera una fría noche. Hay animales salvajes por todos lados, hemos sido rechazados por la gente del pueblo, estamos sin refugio. ¿Por qué le estás dando gracias a Dios? ¿Qué quieres decir cuando dices: "Siempre me has dado lo que necesito"?
    El místico dijo: "Sí, y lo repito otra vez: Dios me da todo lo que necesito. Esta noche necesito pobreza, esta noche necesito ser rechazado, esta noche necesito tener hambre, estar en peligro. De otra manera ¿por qué me estaría dando? Debe de ser que lo necesito. Es lo que necesito y tengo que estar agradecido. ¡El cuida tan bien de mis necesidades! ¡Es realmente maravilloso!"



   Esta es una actitud que no depende de la situación. La situación no es importante. Celebra, ante cualquier suceso. Si estás triste, celebra por estar triste. Haz la prueba. Haz solamente la prueba y te sorprenderás; sucede. ¿Estás triste? Empieza a bailar, porque la tristeza es muy bella, ¡Silenciosa flor del ser! Baila, disfruta, y de pronto sentirás que la tristeza está desapareciendo; se crea una distancia. Poco a poco olvidarás la tristeza y estarás celebrando. Habrás transformado tu energía.

   Esto es alquimia: transformar los metales comunes en el oro más puro. La tristeza, la ira, los celos; metales bajos que pueden ser transformados en oro porque están constituidos por los mismos elementos que el oro. No hay diferencia entre el oro y el hierro, porque tienen los mismos elementos, los mismos electrones. ¿Has pensado alguna vez que un trozo de carbón y el más preciado de los brillantes del mundo son la misma cosa? No hay ninguna diferencia. En efecto, el carbón comprimido por la tierra durante millones de años se convierte en diamante. Sólo una diferencia de presión, pero ambos son carbón, ambos están constituidos por los mismos elementos.

Lo más bajo puede ser transformado en lo más alto. A lo bajo no le falta nada.

   Sólo se necesita una redistribución, una recomposición. La alquimia no es más que esto. Cuando estés triste, celebra y le estarás dando una nueva composición a la tristeza. Le estás aportando algo que la transformará. Le estás aportando celebración. ¿Está enojado? Entrégate a una hermosa danza. Al principio el baile será agresivo, violento. Poco a poco, se hará más suave y más suave y más suave; entonces de pronto, te habrás olvidado del enojo. La energía habrá cambiado, se habrá convertido en danza.

   Pero cuando estás enojado, no eres capaz de pensar en bailar. Cuando estás triste no eres capaz de pensar en cantar. ¿Por qué no hacer de tu tristeza una canción? Canta, toca tu flauta. Al principio las notas serán tristes, pero no hay nada malo en una nota triste. ¿Has oído? A veces, en la tarde, cuando todo está caliente, todo quema, cuando todo es fuego a tu alrededor, de pronto, desde un huerto de mangos, puedes oír un pajarito que empieza a cantar. Al principio la nota es triste. Está llamando a su amada, a su amor, en una tarde muy calurosa. Todo es fuego alrededor, está ansioso de amor. Una nota muy triste, pero bella. Poco a poco, la nota triste se convierte en una nota alegre. La amante empieza a responderle desde otro bosquecillo. Ahora ya no es una tarde calurosa; todo se refresca en el corazón. Ahora la nota es diferente. Cuando la amante responde, todo ha cambiado. Es un cambio alquímico.

   ¿Estás triste? Empieza a cantar, a rezar, a bailar. Lo que puedas hacer, hazlo, y poco a poco, el metal más bajo se transformará en el más alto, en oro. Una vez que conozcas la llave, tu vida no volverá a ser nunca la misma. Podrás abrir cualquier puerta. Y ésta es la llave maestra: celebrarlo todo.




P.O.I.