domingo, 26 de julio de 2009

*Cuento*


   Una mujer que se llevaba muy mal con su esposo sufre un paro cardíaco. Casi a punto de morir, un ángel se presenta ante ella para decirle que, evaluando sus buenas acciones y sus errores no podrá entrar al cielo; y le propone permitirle estar en la tierra unos días más hasta lograr cumplir con las buenas acciones que le faltan. La mujer acepta el trato y se encuentra otra vez en su hogar frente a su esposo.
El hombre no le dirigía la palabra porque hacía tiempo que estaban peleados.
Ella pensó: me convendría hacer las paces con este hombre. Está durmiendo en el sofá, hace tiempo dejé de cocinarle... El ahora está planchando su camisa para salir a trabajar… le daré una sorpresa.

   Cuando el hombre se va, ella empieza a lavar y planchar toda la ropa de él. Prepara una rica comida, pone flores en la mesa con unos candelabros, y un cartel en el sofá que dice: “Quizá estés más cómodo durmiendo en la cama que fue nuestra. Esa cama donde el amor concibió a los hijos que me diste, donde tantas noches los abrazos cubrieron nuestros temores y sentimos la protección y la compañía del otro. Ese amor, aún con vida, nos espera en esa cama; si pudieras perdonar todos mis errores, allí nos encontraremos. Tu esposa”

   Cuando terminó de escribir el último renglón “…si pudieras perdonar todos mis errores”… pensó: me he vuelto loca! Todavía voy a pedirle perdón?! Él fue quién empezó a venir enojado de la calle cuando lo echaron de la fábrica y no conseguía trabajo. Yo tenía que arreglarme con los pocos ahorros que teníamos haciendo malabares, y todavía tenía que soportar su ceño fruncido. Él empezó a tomar, aplastado en el sillón, exigiendo silencio a los pobres niños que sólo querían jugar. Él empezó a gritarme cuando yo le decía que así no podíamos seguir, que yo necesitaba dinero para mis hijos. Él lo arruinó todo; y ahora yo tengo que pedirle perdón?!
   Enfurecida rompió la carta y escuchó la voz del ángel que decía: “Recuerda: algunas buenas acciones y alcanzarás el cielo, de lo contrario arderás eternamente en el infierno”.
La mujer pensó: -Valdrá la pena- y rehizo la carta agregando aún más palabras cariñosas: … “No supe comprender nada entonces, no supe ver tu preocupación al quedarte sin empleo, luego de tantos años con un sueldo seguro en esa fábrica! Debiste haber sentido tanto miedo! Ahora recuerdo tus sueños de “cuando me jubile haremos…” Cuántas cosas querías hacer al jubilarte!
Pude haberte impulsado a que las hicieras en lugar de obligarte a aceptar estar todo el día sentado en ese taxi.
   Ahora recuerdo aquella noche de locura cuando prendí fuego todas las telas de los cuadros que pintabas. En ese momento me enfurecía verte allí, encerrado en el galpón, gastando nuestro dinero en pomos de pintura para nada. Debí haberte impulsado a venderlos. Eran realmente hermosos! Estaba desesperada, yo también me sentía segura con el sueldo de la fábrica y no supe ver tu dolor, tu miedo, tu agonía.
Por favor perdoname mi amor. Te prometo que todo será diferente. Te amo. Tu esposa”

   Cuando el marido regresó del trabajo, ya al abrir la puerta notó algo distinto; el olor a comida, las velas en la mesa, su música favorita sonando suavemente y la nota en el sofá.
   Cuando la mujer salió de la cocina con la fuente en la mano lo encontró tirado en el sillón llorando como un niño. Dejó la fuente, corrió a abrazarlo y no necesitaron decirse nada, lloraron juntos, el la alzó en sus brazos y la llevó hasta la cama; hicieron el amor con la misma pasión del primer día. Luego comieron la exquisita comida que ella había preparado mientras recordaban anécdotas graciosas de los niños haciendo travesuras en la casa.
   Él la ayudó a levantar la mesa como siempre lo hacía, y mientras ella lavaba los platos, vió por la ventana de la cocina que en el jardín estaba el ángel. Salió llorando y le dijo: - Por favor ángel, intercede por mí. No quiero solo a este hombre en este día. Necesito un tiempo más para poder impulsarlo con sus cuadros. Te prometo que en poco tiempo, él estará feliz, seguro; y ahí si podré ir adonde me lleves.
   El ángel contestó: -No tengo que llevarte a ningún lado, Mujer. Ya estás en el cielo, te lo has ganado. Recuerda el infierno donde has vivido y nunca olvides que el cielo siempre está al alcance de tu mano.
La mujer oyó la voz de su marido que desde la cocina le gritaba: “Mi amor, hace frío, vení a acostarte, mañana será otro día…”

   Si, pensó, definitivamente mañana será otro el día.



(Un cuento de: Silvia Freire)


P.O.I.


jueves, 11 de junio de 2009

*Mi Verdad*


"No te preguntes qué necesita el mundo.
Pregúntate qué te hace sentirte vivo.
Porque lo que el mundo necesita son personas que han cobrado vida".


Harold Whitman
P.O.I.




*Determinación*



El caracol avanzó dispuesto a dar el salto. Primero exploró con sus antenas y luego se apoyó lentamente en la otra orilla.
Poco a poco fue avanzando. Una parte de él iba adhiriéndose al otro lado; la otra parte poco a poco iba despegándose.
Finalmente, lo que quedaba de él se desprendió y él siguió su camino, como si nada. Encontró su lugar y se echó a dormir. :D

By Liz :D

P.O.I

miércoles, 20 de mayo de 2009

*Cerrando Círculos*



   Cerrar círculos sólo puede darse con el pasado, con algo que ya pasó.
   Hoy permitite mirar, observar el pasado y ver cómo hiciste tal cosa. Simplemente mirar, observar tu manera de actuar. 

Permitite reconocer que tu accionar fue de acuerdo a tu creencia del momento y que está bien, porque así fue.

   ¿Cómo te sentís después de aceptar que la forma en la que actuaste fue la forma en la que actuaste y nada más? Tal vez el resultado presente (la forma) sea aquella alarma que suena para que despiertes y veas que EN PRIMER LUGAR vos misma pediste esta alarma y que EN SEGUNDO LUGAR no te está perjudicando de forma alguna sino que...ya lo venía haciendo jeje por eso suena esta alarma; no se trata de castigo, es para DESPERTAR. Para despertar esa nueva forma de accionar, de percibir las situaciones...sólo te puede BENEFICIAR EN GRANDE el estar dispuesta a aceptar, a recibir TU reconocimiento: saber que actuaste de la manera en que actuaste, nada más.

   Y es así como HOY comenzás a ocupar TU lugar.
:D

P.O.I.





viernes, 15 de mayo de 2009

*Mis Asuntos*


" Si tú estás viviendo tu vida y yo estoy viviendo mentalmente tu vida, ¿quién está aquí viviendo la mía? Los dos estamos ahí.
Ocuparme mentalmente de tus asuntos me impide estar presente en los míos. Me separo de mí misma y me pregunto por qué razón mi vida no funciona.
Pensar que yo sé lo que es mejor para los demás
es estar fuera de mis asuntos. Incluso en nombre del amor, es pura arrogancia y el resultado es la tensión, la ansiedad y el miedo.
¿Sé lo que es adecuado para mí? Ese es mi único asunto.
Permíteme trabajar en eso antes de tratar de resolver tus problemas por ti."



"Amar Lo Que Es"- Byron Katie


P.O.I.

sábado, 18 de abril de 2009

*El Método*


   En hawaiano, Hoo significa CAUSA y Ponopono significa PERFECCIÓN. A través de esta técnica, tenemos la capacidad de hacer lo correcto a nuestro propio Ser, de volver al estado de perfección, de colocar nuevamente nuestra página vivencial en blanco, con sólo pedirle a la Divinidad que aquello que yace dentro de nosotros, aquello que ha ocasionado una división en nuestros pensamientos, venga a la superficie para ser liberado.

Al pedir perdón a la Divinidad por haber hospedado pensamientos que nos han separado de nuestra Unidad con el Espíritu, el pensamiento pernicioso y recurrente desaparece. Para lograrlo, algunas veces se necesita pedirlo varias veces a fin de que la razón que está detrás del pensamiento aparezca en la superficie y sea liberada. Y cuando es liberada, el espacio se llena inmediatamente con un amoroso sentido de Unidad con todo.

   El Ho'oponopono es un proceso de contrición, arrepentimiento, pedido de perdón y transmutación y consiste en realizar una petición a la energía del Amor Universal e Incondicional para cancelar y reemplazar las energías tóxicas que puedan hallarse en uno mismo.
   El Amor efectúa dicho proceso fluyendo a través de la Mente Espiritual o Supra-consciencia y continúa su flujo a través de la Mente Consciente, liberándola de la excesiva racionalización para finalizar en la Mente Emocional o Subconsciente, donde anula todos los pensamientos que tengan emociones tóxicas, reemplazándolos con Amor incondicional.

   No hay límites en el número de veces que esta herramienta puede ser usada, especialmente en lo referente a transmutar en pura luz tus pensamientos, los de tu familia, ancestros y descendientes, puesto que esta herramienta es una petición a purificar los pensamientos tóxicos que causan reales divisiones en tu percepción.

   El Ho'oponopono es realmente muy simple. Para los antiguos hawaianos, todos los problemas se empiezan a gestar en los pensamientos. Tener pensamientos no es el problema. El problema está en todos nuestros pensamientos que se encuentren plenos de memorias dolorosas sobre personas, lugares o cosas.
El intelecto como tal no puede solucionar esos problemas porque él solamente gestiona procesos. Gestionar cosas no soluciona los problemas del todo. Tienes que dejar que fluyan. Cuando se hace Ho'oponopono, la Divinidad se hace cargo de los pensamientos dolorosos y los neutraliza.

   Haciendo Ho'oponopono, tú no purificas personas, lugares o cosa alguna. En cambio, neutralizas la energía dolorosa que tú asocias con esas personas, lugares o cosas. Así que la primera etapa para hacer Ho'oponopono es purificar energías.

   A seguir, algo maravilloso ocurre. No solamente la energía queda neutralizada, sino que se desprende, quedando una nueva página vacía donde escribir de nuevo otra realidad. La etapa final es permitirle a la Divinidad hacer acto de presencia y rellenar el vacío de esa página en blanco con Luz Divina.

   Para hacer Ho'oponopono no necesitas saber cual fue el error cometido o cual fue el problema. Apenas necesitas percibir la existencia de situaciones físicas, mentales o emocionales que te estén abrumando. Cuando lo hagas, tu responsabilidad estriba en comenzar inmediatamente a sanar la esencia de tales situaciones, diciendo simplemente: "Lo lamento. Por favor perdóname". Se trata apenas de realizar un trabajo interno sobre ti mismo, para mejorar lo externo.
El procedimiento personal estriba en mantenerse callado y centrado en ti, permitiendo que el proceso de transmutación se lleve a cabo por sí mismo, pues si involucras tu intelecto, el proceso se detiene.

   Si deseas resolver un problema personal, trabaja sobre ti mismo. Si tienes un problema con otra persona, simplemente pregúntate: "¿Qué existe en mi que hace que esta persona me ataque?". Elévate sobre esas situaciones diciendo simplemente: "Lo lamento por cualquier cosa que haya sucedido o esté sucediendo. Por favor, perdóname".

   Lo bonito de esto es que no hay que comprender nada a nivel racional. Es como navegar por Internet. Apenas hay que ir hacia la Divinidad y hacer clic para bajar la información solicitada. Por ejemplo, si alguien se nos acerca hablándonos de que sufre una cierta pena o dolor físico, podemos preguntarle a la Divinidad: "¿Qué ocurre en mí que he causado dolor o sufrimiento sobre esta persona?". Y luego, podemos preguntar a la Divinidad: "¿Cómo puedo rectificar ese problema en mi?". O también: "Por favor, cualquier cosa que sea que ocurra en mi que haya causado este sufrimiento en fulano, dime como puedo rectificarlo". Las respuestas a esas interrogante suelen venir sin esfuerzo, pero a continuación deberíamos hacer lo que se nos sugiera... Lo que aquí importa no es el efecto sino el entendimiento del origen del problema. Ésa es la clave.

   En el caso de ser un terapeuta que use Ho'oponopono para ayudar a otros a sanar, debes primero conectarte con la Fuente Divina y apelar al Amor Universal para corregir los erróneos pensamientos que existan en ti y que se estén manifestando en la actualidad principalmente como un problema en ti y luego en tu cliente o consultante.
Esta súplica o apelación estriba en un proceso de arrepentimiento y solicitud de perdón por parte del terapeuta: "Yo lamento que mis erróneos pensamientos hayan causado situaciones negativas en mi y en mi cliente. Por favor, perdóname".

   El Ho'oponopono vale también para tratar situaciones derivadas de objetos inanimados, espacios físicos que deban ser sanados, etc. El límite es nuestra percepción o imaginación.
La manifestación de una amorosa responsabilidad es lo que transmuta los errores dentro de nosotros que manifiestan el problema (en nosotros o en los demás). La actitud amorosa los cancela y los corrige.



P.O.I.

jueves, 9 de abril de 2009

*Soy 100% Responsable?*

La Historia del Ho'oponopono en las palabras de Joe Vitale:


   "Hace dos años, escuche hablar de un terapeuta en Hawaii quien curó un pabellón completo de pacientes criminales insanos sin siquiera ver a ninguno de ellos. El psicólogo estudiaba la ficha del recluso y luego miraba dentro de sí mismo para ver cómo él había creado la enfermedad de esa persona. En la medida en que él mejoraba, el paciente se mejoraba. 

    La primera vez que escuché hablar de esta historia, pensé que era una leyenda urbana. ¿Cómo podía cualquiera curar a otro con sólo curarse a sí mismo? ¿Cómo podía aunque fuera el Maestro de mayor poder de auto curación, curar a alguien criminalmente insano?
No tenía ningún sentido, no era lógico, de modo que descarté esta historia.

   Sin embargo, la escuché nuevamente un año después. Escuché que el terapeuta había usado un proceso de sanación hawaiano llamado “Ho’oponopono”. Nunca había oído hablar de ello, sin embargo no podía sacarlo de mi mente. Si la historia era totalmente cierta, yo tenía que saber más. 
   Siempre había entendido que “total responsabilidad” significaba que yo soy responsable de lo que pienso y hago. Lo que esté más allá, está fuera de mis manos. Pienso que la mayor parte de la gente piensa igual sobre la responsabilidad. Somos responsables de lo que hacemos, no de lo que los otros hacen – pero eso está equivocado.

   El terapeuta hawaiano que sanó a esas personas mentalmente enfermas me enseñaría una nueva perspectiva avanzada sobre lo que es la total responsabilidad. Su nombre es Dr. Ihaleakala Hew Len.
Probablemente hayamos pasado una hora hablando en nuestra primera conversación telefónica. Le pedí que me contara la historia total de su trabajo como terapeuta.
   Él explicó que había trabajado en el Hospital Estatal de Hawai durante cuatro años. El pabellón donde encerraban a los locos criminales era peligroso. Por regla general los psicólogos renunciaban al mes de trabajar allí. La mayor parte de los miembros del personal allí, caían enfermos o simplemente renunciaban. La gente que atravesaba ese pabellón simplemente caminaba con sus espaldas contra la pared, temerosos de ser atacados por sus pacientes. No era un lugar placentero para vivir, ni para trabajar ni para visitar.

   El Dr. Len me dijo que él nunca vio a los pacientes. Firmó un acuerdo de tener una oficina y revisar sus legajos. Mientras miraba esos legajos, él trabajaría sobre sí mismo. Mientras él trabajaba sobre sí mismo, los pacientes comenzaban a curarse. “Luego de unos pocos meses, a los pacientes que debían estar encadenados se les permitía caminar libremente” me dijo. Otros que tenían que estar fuertemente medicados, comenzaban a mermar su medicación. Y aquellos que no tenían jamás, ninguna posibilidad de ser liberados, fueron dados de alta”.
Yo estaba asombrado.
“No solamente eso” continuó, “sino que el personal comenzó a gozar yendo a trabajar.” “El ausentismo y los cambios de personal desaparecieron. Terminamos con más personal del que necesitábamos porque los pacientes eran liberados y todo el personal venía a trabajar. Hoy, ese pabellón está cerrado.”

   Aquí es donde yo tuve que hacer la pregunta del millón de dólares:


“¿Qué estuvo haciendo usted con usted mismo que ocasionó que esas personas cambiaran?”

“Yo simplemente estaba sanando la parte de mi que los había creado a ellos”, dijo él. Yo no entendí. 

   El Dr. Len explicó que entendía que la total responsabilidad de tu vida implica a todo lo que está en tu vida, simplemente porque está en tu vida, y por ello es tu responsabilidad. En un sentido literal, todo el mundo es tu creación.

   ¡Uau! Esto es duro de tragar. Ser responsable por lo que yo hago o digo es una cosa. Ser responsable por lo que cualquiera que esté en mi vida hace o dice es otra muy distinta. Sin embargo la verdad es esta: si asumes completa responsabilidad por tu vida, entonces todolo que ves, escuchas, saboreas, tocas o experimentas de cualquier forma es tu responsabilidad porque está en tu vida. Esto significa que la actividad terrorista, el presidente, la economía o cualquier cosa que experimentas y no te gusta, está allí para que tú la sanes.
Ello no existe, por decirlo así, excepto como proyecciones que salen de tu interior. El problema no está con ellos, está en ti, y para cambiarlo, debes cambiar tú.
   Sé que esto es difícil de captar, mucho menos de aceptar o de vivirlo realmente. Achacar a otro la culpa es mucho más fácil que asumir la total responsabilidad, pero mientras hablaba con el Dr. Len, comencé a comprender esa sanación de él y que el ho’oponopono significa amarte a ti mismo.


 
 Si deseas mejorar tu vida, debes sanar tu vida. Si deseas curar a cualquiera, aún a un criminal mentalmente enfermo, lo haces curándote tu mismo.
   Le pregunte al Dr. Len cómo se curaba a sí mismo. ¿Qué era lo que él hacía exactamente cuándo miraba los legajos de esos pacientes?


“Yo simplemente permanecía diciendo ‘Lo siento’ y ‘Te amo’, una y otra vez” explicó él.


“¿Sólo eso?”


“Sólo eso.”


   “Resulta que amarte a ti mismo es la mejor forma de mejorarte a ti mismo, y mientras tú te mejoras a ti mismo, mejoras tu mundo”.
   Permíteme darte un rápido ejemplo de cómo funciona esto: un día, alguien me envía un e-mail que me desequilibra”. En el pasado lo hubiera manejado trabajando sobre mis aspectos emocionales tórridos o tratando de razonar con la persona que envió ese mensaje detestable.    Esta vez yo decidí probar el método el Dr. Len. Me puse a pronunciar silenciosamente “lo siento” y “te amo”. No lo decía a nadie en particular. Simplemente estaba invocando el espíritu del amor para sanar dentro de mí lo que estaba creando la circunstancia externa.
En el término de una hora recibí un email de la misma persona. Se disculpaba por su mensaje previo. Ten en cuenta que yo no realicé ninguna acción externa para lograr esa disculpa. Yo ni siquiera contesté su mensaje. Sin embargo, sólo diciendo “te amo”, de algún modo sané dentro de mí lo que estaba creando en él. Mas tarde asistí a un taller de ho’oponopono dirigido por el Dr. Len. Él tiene ahora 70 años de edad, es considerado un chamán abuelo y es algo solitario.


   El alabó mi libro “El Factor Atractivo”. Me dijo que mientras yo me mejoro a mí mismo, la vibración de mi libro aumentará y todos lo sentirán cuando lo lean. En resumen, a medida que yo me mejoro, mis lectores mejorarán.
“¿Y qué pasara con los libros que ya he vendido y han salido de mí?” pregunté.
“Ellos no han salido” explicó él, una vez más soplando mi mente con su sabiduría mística. “Ellos aún están dentro de ti”.


   En resumen, no hay afuera. Me llevaría un libro entero explicar esta técnica avanzada con la profundidad que ella merece. Basta decir que cuando desees mejorar cualquier cosa en tu vida, hay sólo un lugar a donde buscar: dentro de ti.
   "Cuando mires, hazlo con amor”.







P.O.I.



miércoles, 25 de marzo de 2009

*Desde Cero*



0. El Loco


El Loco es aquel que va confiando; el loco es aquel que va confiando, aún en contra de todas sus experiencias. Tú lo engañas y él confía en ti; y tú lo engañas nuevamente, y él continúa confiando en ti. Entonces tu dirás que él es un loco, que no aprende. Su confianza es tremenda; su confianza en tan pura que nadie puede corromperla.
Sé un loco en el sentido Taoísta, en el sentido Zen. No trates de crear una pared de conocimiento alrededor de ti. Cualquier experiencia que venga hacia ti, deja que suceda, y luego ve eliminándola. Sigue limpiando tu mente; continúa muriendo para el pasado, así permanecerás en el presente, Aquí y Ahora, como si recién hubieras nacido, como un bebé.
Al principio va a ser muy difícil. El mundo comenzará a tomar ventaja sobre ti... déjalos. Ellos son unos pobres tipos. Incluso si eres engañado, decepcionado, robado, deja que eso suceda, porque lo que es realmente tuyo no podrá ser nunca tomado de ti, aquello que es realmente tuyo nadie lo podrá robar.
Y a cada momento no permitas que ninguna situación te corrompa, esa oportunidad se convertirá en integración interna. Tu alma se tornará más cristalina.

Osho Dang Dang Doko Dang Chapter2
Comentario:

Momento a momento y a cada paso, el Loco deja atrás el pasado. No lleva más que su pureza, inocencia y confianza, simbolizadas por la rosa blanca que tiene en su mano. Su traje contiene los colores de los cuatro elementos del Tarot, indicando que él está en armonía con todo lo que le rodea. Su intuición funciona al máximo. En este momento el Loco tiene el apoyo del universo para dar su salto hacia lo desconocido. Las aventuras esperan en el río de la vida.Esta carta indica que si confías en tu intuición ahora mismo, en tu sentimiento de estar en lo cierto de las cosas, no puedes equivocarte. Tus acciones quizás parezcan "locas" para otros o incluso a ti mismo, si intentas analizarlas con tu mente racional. Pero el "cero", sitio que ocupa el Loco, es el número sin números, en donde confianza e inocencia son las guías, no el escepticismo y las experiencias del pasado.




(www.osho.com)



P.O.I.